LEA ESTO. SEGUNDA OLA COVID19.¡PELIGRO! PARA 2021

Actualizado: mar 25


El coronavirus es la amenaza que tiene en peligro a todo el mundo. El virus en sí se llama SARS-CoV-2 y la enfermedad que causa se llama COVID-19 (abreviatura de Coronavirus Disease 2019).


El SARS-CoV-2 llamó la atención de las autoridades de salud a fines de 2019 y fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo de 2020.


Uno de los mayores desafíos para suprimir la propagación de COVID-19 ha sido que muchos casos son asintomáticos; es decir, algunas personas están infectadas, pero no presentan ningún síntoma o solo tienen síntomas muy leves y es posible que no se den cuenta de que son capaces de infectar a otras personas. Alrededor del 40% de las personas que dan positivo en la prueba no tienen síntomas en el momento del diagnóstico, aunque pueden desarrollar síntomas más adelante


Los primeros síntomas se manifiestan típicamente dentro de los cinco días posteriores a la exposición.

Fiebre y tos seca acompañada de síntomas similares a los de la gripe. La pérdida del sentido del olfato y el gusto. Aunque esto último, a veces ocurre con otras enfermedades respiratorias virales como el resfriado común o la influenza, estas manifestaciones parecen ser mucho más comunes en COVID-19.

La dificultad para respirar que se desarrolla dentro de una semana del inicio de los síntomas puede definir el COVID-19.


Un marcado aumento de la coagulación sanguínea y las complicaciones vasculares en todo el cuerpo son características graves destacadas del COVID-19. Es importante destacar que la infección por SARS-CoV-2 parece causar una coagulación excesiva en los diminutos capilares de los pulmones donde se produce el intercambio de gases, lo que afecta la capacidad de los pulmones para oxigenar la sangre. Esta tendencia a la coagulación excesiva también es la base de una incidencia pronunciada de accidentes cerebrovasculares isquémicos en personas más jóvenes con COVID-19 que no tienen factores de riesgo tradicionales en estos casos.


Otras complicaciones atribuibles a los coágulos de sangre también son comunes en casos graves, como la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. En consecuencia, la terapia anticoagulante se ha convertido en un estándar de atención recomendado por la mayoría de los paneles de expertos. Alguna evidencia preliminar sugiere que, en comparación con la anticoagulación de dosis más baja (profiláctica), la anticoagulación más agresiva (terapéutica) puede mejorar los resultados en pacientes hospitalizados con COVID-19 grave que requieren ventilación mecánica.


Los pacientes con COVID-19 a menudo desarrollan niveles bajos de oxígeno en sangre sin signos aparentes del SDRA (síndrome de dificultad respiratoria aguda). Este fenómeno se ha denominado "hipoxemia feliz" porque los pacientes pueden parecer relativamente cómodos, pero presentan niveles de oxígeno en sangre alarmantemente bajos. Los niveles bajos de oxígeno en sangre pueden presagiar la progresión de la enfermedad.

A medida que los médicos han aprendido más acerca de la compleja fisiopatología del SDRA por COVID-19, el manejo ha mejorado, con el uso de anticoagulantes, la posición (pacientes se acuesten boca abajo en lugar de espalda), el uso oportuno de oxígeno y la ventilación mecánica en pacientes adecuadamente seleccionados.


Es más probable que la progresión rápida al SDRA (síndrome de dificultad respiratoria aguda) y la muerte, ocurra en personas mayores y en aquellas con afecciones preexistentes que aumentan su riesgo, como obesidad, diabetes o hipertensión


Si nota una erupción o problemas cutáneos nuevos o inusuales, debe mencionar estas preocupaciones a tu médico, especialmente si surgen junto con otros síntomas potenciales de COVID-19, esto es porque se ha informado lesiones en forma de placa y dolorosas de color rojo o púrpura en los dedos de las manos o de los pies, llamadas sabañones. No está del todo claro si estas manifestaciones representan efectos inflamatorios del virus SARS-CoV-2, o surgen secundariamente a problemas de coagulación que dañan los delicados vasos sanguíneos que irrigan la piel.


Los informes preliminares han sugerido que el SARS-CoV-2 puede infectar una variedad de tejidos y órganos, como las células beta pancreáticas. células hepáticas, glándulas sudoríparas y otras. El daño infligido en estos sitios no respiratorios puede tener consecuencias duraderas que los investigadores aún no comprenden. Algunos pacientes con COVID-19 requieren rehabilitación durante períodos prolongados después de la infección, y se necesita investigación para comprender mejor las consecuencias posteriores a la infección. Los efectos cardíacos adversos pueden surgir incluso en personas jóvenes y sanas después de COVID-19.


Ante los primeros signos de una infección del tracto respiratorio (por ejemplo, estornudos, tos, malestar, fiebre leve), póngase en contacto con su médico e inicie inmediatamente las intervenciones descritas en en nuestro articulo Enfoques integradores para el Covid19. Las intervenciones descritas en este Protocolo, aunque no necesariamente validadas como efectivas específicamente para COVID-19, son recomendables al inicio de los síntomas de infecciones del tracto respiratorio, punto crucial para evitar casos de muerte.


Mientras más aprenda sobre esta pandemia, más se protege usted y su familia. Esa es nuestra misión como proveedores preventivos de salud y longevidad, llevarles lo último en información.


Fuente:

Revista Life Extensión Foundation

Artículo sobre apoyo respiratorio inmunológico revisado el 14 de diciembre 2020 por: Dr. Gary González, MD; Dra. Saína Sandhaus , PhD., Química; Julia Dosik, MPH; Andrew Roberts Jr., MPH en Salud Global; Dra. Maureen Williams , ND

lifeextension.com/protocols/infections/respiratory

https://www.webmd.com/

https://en.wikipedia.org

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